Pintura intumescente y tratamiento anticorrosivo para metales y estructuras

Grupo Refripeca > Pinturas Industriales > Pintura intumescente y tratamiento anticorrosivo para metales y estructuras

Pintura y tratamiento anticorrosivo para metales y estructuras.

Las pinturas intumescentes son una forma cada vez más utilizada de proporcionar protección pasiva contra incendios a las estructuras, especialmente al acero que es cada vez más utilizado hoy en día.
Estas pinturas tienen algunas ventajas:
No modifica las propiedades intrínsecas de los materiales, como por ejemplo las propiedades mecánicas
Se procesa fácilmente y puede usarse diferentes versiones de pinturas intumescentes en una variedad de materiales como acero, madera, elementos compuestos y hormigón.

¿Cómo funcionan las pinturas intumescentes?

La intumescencia es un recubrimiento reactivo que se hincha como resultado de la exposición al calor, aumentando su volumen y disminuyendo en densidad.
La pintura intumescente es un recubrimiento que reacciona al calor hinchándose de manera controlada hasta varias veces su espesor original produciendo una espuma carbonosa, formada por un gran número de burbujas pequeñas que actúan como una capa aislante que protege el sustrato.

La finalidad de los productos intumescentes es prevenir el colapso de la estructura, lo que puede ocurrir si alcanza su estado crítico de temperatura.

Para el acero, es la temperatura en la cual la capacidad de carga se iguala al efecto de las cargas aplicadas (así el elemento de carga estaría muy cerca del colapso). La temperatura crítica del acero puede variar entre 350ºC y 750ºC, dependiendo del esquema de carga, pero en la mayoría de los casos está entre 500ºC y 620ºC.
Para el hormigón el estado crítica está vinculado a la temperatura crítica de las barras de refuerzo (normalmente entre 350ºC y 500ºC) y el alcance de una temperatura de 500°C dentro del elemento de hormigón. Para la madera está vinculada con la sección residual del elemento de carga después de la combustión.

Aplicación de las pinturas intumescentes sobre acero

Las pinturas intumescentes son siempre parte de un sistema.

Para trabajos sobre acero, se incluye una imprimación anticorrosiva y (en muchos casos) un recubrimiento de acabado.

La finalidad de la imprimación es: asegurar la adhesión, proteger ante la corrosión y asegurar la adherencia de la espuma carbonosa formada durante la exposición al fuego.
La finalidad del recubrimiento de acabado es: una función estética y, en algunos casos una función sellante que previene la degradación temprana, resistencia a la intemperie y a las condiciones de su uso.
El acero debe estar preparado según el estándar SA 2 ½ antes de ser recubierto con una imprimación compatible o, si ya está pintada con una imprimación compatible, debe limpiarse (libre de grasa, aceite, suciedad, óxido u otro contaminante que pueda inhibir la unión).

Aplicación correcta pinturas intumescentes

Los recubrimientos intumescentes son aplicados preferiblemente por pulverización con pistola airless por la calidad y rapidez de su acabado.

Durante la aplicación es necesario medir frecuentemente el espesor de la capa húmeda con un medidor de espesores.

El máximo espesor que puede ser aplicado en cada capa varía de producto en producto (vea las fichas técnicas correspondientes) al igual que el consumo relacionado.

La pintura intumescente para aplicaciones interiores normales se puede utilizar sin ningún recubrimiento decorativo adicional.

Para aplicaciones exteriores, semi expuestas o de alta humedad ambiental, es necesario agregar un acabado.

La naturaleza del entorno al que estarán expuestos los revestimientos puede afectar su durabilidad o rendimiento en una situación de incendio. Si es necesario, se debe aplicar una capa final a la superficie del recubrimiento intumescente como protección contra la degradación del medio ambiente o con fines decorativos.

La pinturas intumescentes pueden usarse también para proteger el hormigón.
En este caso, el espesor necesario para lograr una Resistencia específica se calcula teniendo en consideración la temperatura crítica del acero de las barras de refuerzo (entre 350º y 500ºC) y la cubierta del hormigón (la menor distancia entre la superficie del refuerzo y la superficie exterior del hormigón).

El recubrimiento intumescente, especialmente en la versión transparente, se puede usar también para proteger la madera, reduciendo la reacción al fuego y mejorando la clasificación del fuego.